Mostrando entradas con la etiqueta milonga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta milonga. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de abril de 2015

Microcuento - Los resucitados



Resucitaban cada noche. Aunque  al amanecer los sorprendiera un estado parecido a la  muerte, ellos podían volver.
Los encontraban abrazados a la estatua de Gardel.
Ya entrada la mañana, con el ruido de la ciudad, parecían despabilarse.
Prolijos, acicalados tomaban el subte para llegar a horario, a sus trabajos. Ellos, de traje azul. Ellas, de chaleco gris y tacones. Un andar robótico los llevaba a su destino.
Tras la frialdad de los ventanales de oficina, permanecían inmóviles, petrificados. La luz del sol atardeciendo sembraba un brillo en sus ojos.
Se acercaba la hora. Cayendo la noche, los compases de un tango lejano los iba despertando.
Se iban cortando. Se iban quebrando.
La melodía, cadenciosa, les acariciaba la piel hasta embriagarse.
Vívidos y apasionados, entre encajes y chambergos, revivían con la ilusión de la noche.
Huían como sombras por el callejón.
El Caminito que los conducía directo hacia los patios de la milonga.